martes, 18 de julio de 2017

CUALQUIER TIEMPO PASADO FUE MEJOR.


 
Recuerdo imágenes de los entierros de Paquirri, Yiyo o Antonio Bienvenida. Toreros caidos en el ejercicio de la tauromaquia. Caidos como héroes. Y el pueblo llano honrando su entrega de muerte en manisfestaciones multitudinarias, sentidas, de duelo.

Aquel entierro del Yiyo con una plaza repleta de aficionados llorando a la joven figura con el corazón recién partido. Una manifestación espontánea de dolor, admiración y sentimiento. No han pasado más que 30 años de aquella muerte y hoy dia la realidad es deprimente.

Ayer se celebraba un funeral en el ruedo de las Ventas por el matador Iván Fandiño, fallecido hace un mes por una cornada en Francia. En su plaza. En el ruedo donde tantas y tantas tardes se jugó la vida sin trampas. En la plaza donde se anunció en la mayor gesta en décadas matando seis toros de ganaderías duras. En la plaza donde regó con su sangre el ruedo. En la catedral del toreo donde consiguió con todo merecimiento ser figura del toreo.
 

Daba pena ver a unos pocos cientos de personas, casi todos profesionales, ganaderos, matadores y gentes del toro. Y un puñado de aficionados. Graderios vacios. Ruedo semi desierto. Ni su apoderado del alma apareció.

No vinieron los feriantes del gyn tonic. Ni los del clavel. Ni los que abarrotan burladeros en la feria y estiran el cuello para salir en las fotos. No habia prensa salvo excepciones.

No interesa. Un torero hoy en dia es un mindundi o un asesino para muchos. Solo cuatro creemos que son héroes y seres especiales.

En la era de la red social y la comunicación donde la información vuela como un rayo no acuden ni mil personas a honrar al héroe caido. Y se sabia que se iba a hacer un homenaje a Fandiño. Revelador y aplastante. Como ver en una novillada nocturna de verano en Las Ventas el pasado sábado , apenas tres mil almas.
 
 

Esa es la realidad actual del toreo. Muchos taurinos tienen la culpa. El fraude, los estacazos a la cartera del pagano o las tretas que se practican en contra de la integridad del espéctaculo han echado a muchos. Los políticos que llevan décadas dinamitando todo lo que huela a taurino o mirando para otro lado para no significarse. Los medios de comunicación que vomitan odio constante a la fiesta. Publicando basura amarillista sobre la muerte de Fandiño o buscando al ganadero propietario del toro causante de la tragedia para hacer carnaza y alimentar el morbo mas infame. Y la corriente animalista imperante ha infectado hasta el tuétano a esta sociedad indolente y sin norte.

El resultado es lo que vimos ayer. Si hubiera muerto un futbolista o un famosillo de la tele nos habrían bombardeado con difusión y la masa se hubiera movilizado.

Los toros han perdido terreno. Mucho. Por los de dentro y los enemigos numerosos de fuera.

En aquel Agosto de 1985 las cosas eran de otra manera. Ha pasado el tiempo y es innegable que esto se acaba.

Los toros y las misas cada vez están peor vistas. El declive moral y social ha colonizado cada espacio vital de esta desdichada España aniquilando muchos de los valores que la hicieron grande.

Y entre esos grandes están los toreros. Esos a los que ahora cuando salen a hombros tienen que soportar collejas, zarandeos y arranacamiento de ropajes. Esos hombres que ofrecen su vida a cambio de arte y emoción. Deberían ser tratados como Heroes y son en realidad los villanos para muchos. Se ha perdido grandeza, justicia y reconocimiento.

Síntomas que auguran un futuro negro o cuando menos incierto.

Iván Fandiño está en la gloria eterna de la Historia del Toreo. Se lo ha ganado. Eso nadie se lo quitará aunque muchos no hayan sido capaces de tributarle un pequeño homenaje de respeto ayer en “su plaza”. Qué poca memoria y qué poca decencia queda ….





 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario